Textos sugeridos por Astro-síntesis

Espirales evolutivas por Alejandro Christian Luna

Si observamos la estructura del ADN, esa increíble molécula que contiene el código de la vida misma, podemos ver que consiste en una doble hélice interconectada que se desarrolla espiraladamente en el espacio y en el tiempo. Este patrón de desarrollo en espiral puede verse asiduamenteen las formas que la naturaleza toma. Caracoles, nautilos, disposiciones de las semillas en el girasol, coliflores, telas de araña, piñas, remolinos marinos, tormentas, huracanes y hasta las más alejadas galaxias del universo adquieren esta forma que muchos llaman la curva de la vida.

 A su vez, también se observa que la inteligencia-en-la-naturaleza va haciendo que ésta se complejice cada vez más, generando una holoarquía (jerarquía de holones) donde los más complejos abrazan a los más básicos y los más básicos son partes constitutivas de los más complejos (como en el caso de quarks, átomos, moléculas, células, etc.).

También vimos en la Uno Mismo de febrero de 2011, que inclusive las diferentes miradas del mundo pueden describirse a través de una escala de valores en formade espiral. La "Dinámica Espiral" muestra que la conciencia se despliega desde los niveles mas básicos e instintivos (beige y púrpura) a los más holísticos e integrados (amarillo y turquesa).

Esto sugiere que existe un patrón evolutivo que consiste en un desarrollo circular/espiral cada vez más amplio e integrador.

El mismísimo Zodiaco tiene esta matriz, aunque casi siempre lo vemos dibujado en un papel y lo pensamos bidimensionalmente. Desde esta perspectiva decimos que comienza en Aries, termina en Piscis y vuelve a recomenzar en Aries, como si se tratara de una repetitiva calesita. Pero la verdad es que la lógica del Zodíaco no es lineal sino mandálica, y se desarrolla en diferentes niveles, es decir, tridimensionalmente. Así, puede que Piscis sea antes que Aries y no después, o que haya un Aries mucho más evolucionado e integrado que un Piscis bien básico. Podemos pensarlo como un cilindro donde la energía va ascendiendo espiraladamente.

Esta ascención circular se da tanto en el Zodíaco en sí (como fases consecutivas Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, etc), como dentro de cada cualidad zodiacal particular. De esta manera hay Aries básicos o más integrados dentro de la misma cualidad ariana, Tauros más básicos o más evolucionados dentro de la espiral taurina, etc.
Por ejemplo, la cualidad ligada a Aries de creacion, agresividad y deseo, puede encarnarse en el nivel instintivo en la figura de un matón de barrio, seguir subiendo por la espiral ariana hasta la figura de un emprendedor y llegando al arquetipo superior con la energía de “dios creador de mundos”. Los tres ejemplos son Aries, pero más o menos integrados/evolucionados según el caso.

Podríamos decir que el primer nivel es el nivel más primario, instintivo y narcisista (en términos psicológicos) de la energía, el segundo es el nivel egoicamente sano y operativo, y el tercer nivel es el más integrado, servicial e impersonal. En términos de Wilber, el primero es prepersonal, donde la conciencia puede desarrollarse desde los condicionamientos primarios hacia un ego diferenciado e individual. El segundoes personal, donde se mueve el ego maduro; y el tercero es transpersonal, donde hay una trascendencia del yo personal, una apertura hacia lo sagrado y a los propósitos del alma. Podemos dividirlo en tres niveles para simplificar, pero en realidad se trata de un diapasón con infinidad de niveles intermedios.

Haciendo un breve repaso por los doce signos y recortando muchísima información, podemos describir tres niveles de cada cualidad zodiacal: 

 

Aries: Matón/Emprendedor/Dios creador.
Tauro: Tozudo/Bon vivant/Energía búdica.
Géminis: Chusma/Comunicador/Energía crística.
Cáncer: Xenófobo/Protector/Madre universal.
Leo: Fanfarrón/Expresivo/Líder positivo.
Virgo: Obsesivo/Servicial/Entregado el misterio.
Libra: Histérico/Mediador/Conciencia Ying-Yang.
Escorpio: Cruel/Transformador/Curador.
Sagitario: Fundamentalista/Maestro/Confianza vital.
Capricornio: Sobreadaptado/Sostenedor/Ley natural.
Acuario: Transgresor/Libertad/Creatividad grupal.
Piscis: Iluso/Poesía/Compasión universal.

 

Cada uno de los niveles implica el desarrollo evolutivo de la misma cualidad energética representada por el signo. La Astrología puede percibir el isomorfismo que hay entre un borracho perdido y un místico (Piscis), o entre un materialista y un contemplativo (Tauro).

Estudiar Astrología nos hace ver que es un error decir que hay un signo mejor que otro o que “los cancerianos son así...” por ejemplo. Las generalizaciones son peligrosas, y más teniendo en cuenta que la carta natal implica una mezcla (o síntesis) de energías muy diferentes.

La carta astral ofrece un significado del yo personal y único en relación a un contexto cósmico, y la Astrología está capacitada para permitir una gradual apertura de conciencia. Ésta última es la que otorga significado al universo, pero se encuentra limitada a decodificar solamente una parte del espectro total de la realidad (su horizonte de sensibilidad), pues no solamente depende de la información que aportan los sentidos sino del grado de ampliación e integración que haya alcanzado.

Ahora bien, ¿hay algún indicador en la carta natal que nos adelante si alguien puede ser una persona cruel o un amoroso curador?. Definitivamente no. La distancia crueldad-curación sólo puede ser transitada por el nivel de conciencia de cada persona en particular. La sinceridad con uno mismo, el trabajo con la sombra, la autoaceptación, la atención a nuestros vínculos, el reconocimiento con lo que nos ocurre, etc., son maneras de promover nuestra maduración psicológica y por lo tanto, movilizarnos por la espiral hacia mayores integraciones.

Así, desde la traza subatómica más infinitesimal hasta los cúmulos galácticos más complejos y masivos, un remolino espiralado de inteligencia lo atraviesa todo. Es verdad que a veces nos rodea el dolor, el sufrimiento y el sinsentido, pero ¿podemos llegar a sentir la presencia de esta amorosa inteligencia de la cual provenimos?. Acaso la respuesta provenga desde otra dimensión de la espiral en la que estamos.

Del libro Más allá de uno mismo.

http://astrotranspersonal.com.ar/

 

Dinámica Espiral y Astrología Por Alejandro Christian Luna

El valor que la Astrología puede llegar a tener para las personas depende de muchos factores, la mayoría bastante subjetivos. Para los más racionalistas y escépticos no sólo no tiene valor alguno sino que directamente puede ser perjudicial. Otros dicen que como divertimento está bien. Algunos la defenderán como inestimable herramienta predictiva y los más osados la elevarán a la más noble y perfecta de las ciencias.
Pero la Astrología no es ni más ni menos que un vehículo lógico/simbólico, una cinta transportadora que puede llevarnos de la ignorancia y la negación hasta la sabiduría y el encuentro. ¿Demasiado optimista?. Seguramente.

La Dinámica Espiral
Clare Graves planteó que las personas siguen un esquema expansivo de niveles de conciencia. Propone que la psicología del ser humano maduro es un proceso espiral, emergente, oscilante y en continuo despliegue, marcado por una progresión de comportamientos antiguos de orden inferior a otros más nuevos de orden superior, conforme los problemas existenciales del hombre van cambiando.
El ser humano se guía a través de ciertos valores que -en sí mismos- comprenden una manera puntual de percibir la realidad.
Dependiendo del estado existencial de las personas, los autores Don Beck y Chris Cowan describen ocho niveles alrededor de los cuales se organizan sociedades, ideas y creencias.
 

BEIGE: “Yo sobreviviré”. Reacciones instintivas. Hordas.

PURPURA: “Juntos estamos seguros”. Pensamiento mágico animista. Tribus.

ROJO: “Yo controlo”. Pensamiento egocéntrico. Imperios explotadores.

AZUL: “Nosotros nos salvaremos”. Conformista. Estructuras jerárquicas de autoridad.

NARANJA: “Yo mejoro y me perfecciono”. Pensamiento estratégico. Empresas y corporaciones.
VERDE: “Nosotros compartimos y nos transformamos”. Pensamiento consensual. Redes sociales y ONG.
AMARILLO: “Yo aprendo”. Pensamiento ecológico. Sistemas abiertos, flujo sistémico.
TURQUESA: “Nosotros co-creamos”. Conciencia transpersonal. Organismo holístico.

Son una serie de visiones del mundo que se despliegan espiraladamente, cada una producto de las condiciones existenciales de las personas. Cuando una nueva visión emerge, los sistemas más viejos no desaparecen sino que quedan subsumidos, incluidos en el flujo total, aunque la dirección generalmente va de lo más simple a lo más complejo.

 

Cada ser humano empieza su proceso de desarrollo en el nivel Beige (un bebé que llora y quiere la teta por ejemplo) y a partir de allí evolucionará hasta donde quiera o pueda. Puede llegar al nivel Rojo y permanecer allí toda su vida. O no.


Es en este sentido que creo que la Astrología funciona como “escalera mecánica” o “cinta transportadora”, capaz de acompañar a nuestra conciencia a través de todos los niveles. Hay personas cuyo centro de gravedad está en Naranja y resuena con una versión racional de Astrología Naranja. Hay una versión Roja, por ejemplo, de Géminis, como Azul, Verde o Turquesa.

La carta natal misma puede ser interpretada desde cualquier nivel, pero es verdad que a medida que despertamos a los niveles más holísticos e integrados, la carta dará respuestas más holísticas e integradas.


Por ejemplo, un consultante cuyo nivel principal es Naranja buscará respuestas que le permitan encontrar oportunidades para ganar en su juego competitivo, enfocado al éxito, los logros materiales, el status, etc.


Un consultante en nivel Rojo buscará en la Astrología la respuesta a su principal interés: ¿qué puedo obtener yo gracias a esto?. ¿Cómo puedo aprovechar esta información para satisfacer mis deseos de poder y control sobre los demás?. Y no dudará en poner en práctica los consejos que un astrólogo en el nivel Rojo pueda sugerirle. Y, después de todo, puede no haber nada de malo en ello. Toda persona tiene derecho a ser lo que es o llegar a donde quiera llegar.


Seguramente cuando consultor y consultante no comparten el mismo color de nivel, el encuentro puede frustrarse. En todo caso es el astrólogo quien debe procurar un nivel igual o superior al de su cliente.


A partir del nivel Amarillo uno comienza a comprender la complejidad de toda la espiral y así entender lo bueno y lo malo de cada color, aceptando las paradojas que se plantean. El reto del nivel más holístico es descubrir que toda la espiral es sana en sí misma y que no hay niveles mejores o peores que otros, siempre y cuando estén actuando en los contextos adecuados. Si de repente me sorprende un terremoto o me persigue una horda asesina de barrabravas, está bien que resurja en mi el nivel Beige de supervivencia, al menos hasta que se manifieste un nuevo contexto.
No es que un nivel sea mejor que otro, pero sí que cada vuelta de la espiral descubre una respuesta más sensible, compleja e integrada que la anterior.


Estas olas espiraladas de conciencia bio-psico-socio-espiritual son atraídas hacia “arriba” si las condiciones de vida se mantienen estables y si se permite un incremento de complejidad. La Astrología tiene el potencial de acompañar el proceso completo de esta conciencia en movimiento.

Astrología Espiral
Recordemos también lo que decíamos acerca de los mapas y los territorios: "Después de todo, el mapa no es lo más importante (...) Deberemos legitimar personalmente las veces que haga falta, aquellos mapas que los pioneros cartógrafos han plasmado tan bellamente a lo largo de la historia". Y este mapa de la Dinámica Espiral no es la excepción, inclusive quienes desarrollaron y aún estudian la idea sostienen que la Astrología pertenece a una manera de entender la realidad propia del nivel Púrpura... Cada uno mapea como puede.

 Ya los antiguos griegos discutían acerca del valor que podía tener una filosofía astral importada desde Babilonia. ¡Y 2500 años después el debate continúa!. Lo que queda claro es que la Astrología se va actualizando al paso de los siglos, resultando increíble descubrir que dentro de su saber está codificado prácticamente todo el conocimiento psicológico de la actualidad, desde los arquetipos y la sincronicidad hasta la Dinámica Espiral. Es irrelevante si una se subordina a la otra o desde qué lugar repensamos cada mapa. Lo interesante está en lo transdisciplinar, tal como cuando los físicos intentan explicar la conciencia o los neurocientíficos cuando buscan entender cómo nos enamoramos a partir de la química del cerebro.

Creo que las preguntas que debemos hacernos son ¿desde qué nivel significamos nuestras experiencias? ¿En términos de ganar o perder y de quien tiene más poder? ¿o en términos de aprendizaje? La diferencia no es menor, pues desde cualquier nivel en que uno esté, siempre puede seguir aprendiendo.

Entonces, ¿quieres saber cómo dominar tu destino?. La Astrología de nivel Rojo te lo dirá.


¿Quieres saber qué sacrificios debes hacer para obtener tu merecida recompensa?. La Astrología de nivel Azul te lo dirá.


¿Quieres relacionarte armoniosamente con tus semejantes y crear una sociedad más igualitaria?. La Astrología de nivel Verde puede ayudarte.


¿Quieres comprender como tu vida está inextricablemente entretejida con todo lo que te rodea?. La respuesta provendrá de una Astrología de nivel Amarillo y Turquesa.


Así, de Aries a Piscis, de la Luna a Plutón y de Beige a Turquesa, la conciencia humana se va desplegando, y se complejiza e integra holónicamente, desplazándose hacia niveles cada vez más creativos, libres, vitales y amorosos. Sólo es cuestión de animarse y subirse a esta cinta transportadora que es la Astrología.

Revista UNO MISMO, febrero 2011
Por Alejandro Christian Luna

 http://astrotranspersonal.com.ar/